
Fotos de la fiesta de Halloween: cómo sacarlas bien a oscuras y cómo recuperarlas todas
Halloween es la única fiesta en la que a nadie le molesta que le hagan fotos. Hay gente que se pasa tres fines de semana pegando cuernos a una diadema, y quiere pruebas. Así que se hacen fotos, cientos. El problema llega a la mañana siguiente, cuando en tu móvil hay once fotos movidas de la máquina de humo y las de todos los demás están repartidas en treinta carretes distintos.
Este año Halloween cae en sábado, así que muchos vais a montar la fiesta este fin de semana. Esto es lo que haría yo, más o menos en el orden en que lo vas a necesitar.
Tu fiesta está a oscuras, y las cámaras de los móviles lo odian
La buena luz de Halloween es mala luz para fotos. Velas, una bombilla roja, una luz estroboscópica en la esquina. En persona queda genial y en el móvil sale como un puré naranja.
No hace falta cargarte el ambiente para arreglarlo. Ayudan un par de cosas:
- Crea un punto con buena luz. Elige una esquina, una puerta o la escalera e ilumínala bien, con una lámpara o un panel LED barato apuntando a la pared. Todo el mundo acabará allí para las fotos sin que digas nada.
- Flash apagado para las calabazas. Una calabaza tallada ya es una fuente de luz. El flash la aplana y la deja como una bola beige. Deja que trabaje el modo noche y aguanta el móvil quieto un segundo o dos. Apoyarte en una mesa ayuda.
- Flash encendido para los disfraces a oscuras. La regla contraria. Las caras en penumbra lo necesitan, y un flash duro le sienta bien al maquillaje de terror. Parece una foto policial antigua, que es un poco la gracia.
- Limpia la lente. Dedos pegajosos, sangre falsa, pintura de cara. La mitad de las quejas de "mi móvil no sirve de noche" son una huella.
Ideas de fotos que la gente usa de verdad
Olvídate de todo lo que necesite ensayo. Estas funcionan en una fiesta real, también después de un par de copas.
La foto de llegada. Pon algo junto a la puerta, una calabaza o un esqueleto en una silla, lo que sea. La gente se hace fotos al entrar, cuando el disfraz todavía está entero. A medianoche ya no quedan alas y el maquillaje se ha corrido hasta la barbilla.
Un rincón de photocall. Una pared oscura, una luz roja, la máquina de humo si tienes. Apoya una tablet y deja que la gente se haga sus propias fotos. Dropola tiene un modo fotomatón que hace la cuenta atrás en la tablet y manda cada foto directa a la galería de la fiesta. Un móvil en un trípode con temporizador también vale, solo que luego te toca recoger las fotos a ti.
La fila de disfraces. Sobre las 10 de la noche, antes de que se vaya nadie, junta a todo el mundo en la escalera o contra una pared para una gran foto de grupo. Pide a tres o cuatro personas que la hagan desde sitios distintos. En una de ellas todos tendrán los ojos abiertos.
Accesorios un poco tontos. Una calavera de plástico, un marco de cartón, un cartel que diga "Sobreviví". Todos hacen como que no van con ellos y luego posan con todo.
Las fotos espontáneas. La bruja y el zombi discutiendo en la cocina sobre dónde han aparcado. Esas son las fotos que la gente se sigue mandando cinco años después, así que diles a tus invitados que las hagan.
Lo difícil es recuperar las fotos
Todas las fiestas de Halloween tienen el mismo domingo. Alguien escribe "¡pasadme las fotos!" en el grupo, seis personas mandan unas pocas, comprimidas, y el resto se queda en los móviles para siempre. La mejor foto de tu disfraz está en el móvil del acompañante de alguien cuyo nombre nunca llegaste a saber.
Lo que lo arregla es darles a los invitados un sitio para las fotos durante la fiesta, no después.
Con Dropola creas el evento, imprimes el código QR y lo pegas en algún sitio visible. En una calabaza junto a la puerta queda bien. El espejo del baño también, porque todo el mundo entra a revisarse el maquillaje. Los invitados lo escanean con la cámara del móvil y suben las fotos desde el navegador. Sin app y sin cuenta, y eso importa cuando alguien tiene sangre falsa en las manos y no piensa inventarse una contraseña. Las fotos y los vídeos mantienen su calidad original.
Yo activaría tres cosas:
- El pase de diapositivas en la tele. Pon la galería en una pantalla del salón. En cuanto la gente ve aparecer sus propias fotos, sube más. No tienes que recordárselo a nadie.
- El libro de firmas. Los invitados pueden dejar un mensaje mientras suben fotos. En una fiesta de Halloween eso significa chistes malísimos de fantasmas y amenazas sobre el disfraz del año que viene. Guárdalos todos.
- Una contraseña, si la fiesta se desmadra. La galería ya es privada, pero si el enlace va a un grupo grande, ponle una. Algunas de estas fotos no necesitan viajar.
En la página para fiestas de Halloween tienes toda la configuración, si quieres los detalles.
El día después
Manda un solo mensaje a la tarde siguiente, algo como "la galería sigue abierta, subid lo que tengáis en el móvil". La gente se despierta, repasa el carrete y encuentra cuarenta fotos que había olvidado. Ese mensaje suele traer más fotos que toda la noche.
Luego descárgalo todo en un ZIP mientras todavía te acuerdas de quién iba debajo de cada máscara. Si quieres publicar algo, elige los mejores disfraces y haz un collage. Una imagen con seis disfraces gana a seis publicaciones sueltas, y es la que acaba en la nevera de alguien.
¿Hacéis concurso de disfraces? Votad sobre las fotos al día siguiente, no a la una de la madrugada en una sala ruidosa donde nadie se pone de acuerdo en nada.
Respuestas rápidas
¿Funciona si los invitados tienen móviles distintos?
Sí. Funciona en el navegador del móvil, así que da igual que sea iPhone o Android.
¿Puedo prepararlo el mismo día?
Se tarda un par de minutos, así que sí. Lo más lento es imprimir el código QR. ¿No tienes impresora? Enseña el código en una tablet junto a la puerta.
¿Y para una fiesta de Halloween infantil?
La misma configuración. Activa la moderación para aprobar las fotos antes de que salgan en la galería. Merece la pena cuando la mitad de los fotógrafos tiene ocho años y va con el móvil de sus padres.
Feliz Halloween. Y limpia la lente.


